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diumenge, d’agost 06, 2006

Dr. Funkenstein a l'Apolo

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4 de juliol del 2006
Abans 10 de novembre del 1992
Abans 6 de juliol del 1991
14!!! anys després, el Mestre ha tornat a Barcelona (15 desde la seva il.lustre visita al Parc de Can Solei de Badalona).
Quina fou més memorable?
Totes i cadascuna d'elles.
Aquesta avinentesa no només em va retrobar amb el gran Gurú (George Clinton), sinó també amb els "petits" gurus (Ana i Quim, Nuria i Raul, Don Paco (Frisco) i Thomas Lorenzo. Inestimables, els convidats: Jordi i Laura (cunyadíssims), et altera.
Us copio el comentari del concert del 1992.

"IMPARABLES
Local: Zeleste
Data: 10 de novembre de 1992
QUIM CASAS
Eran tantos, y tan buenos, que no cabían en el escenario. George Clinton, padre del funk - mejor dicho del p.funk, término que él mismo acuñó hace un par de décadas y que define tanto un estilo musical como una filisofía vivencial -, se trajo a sus huestes al completo para su concierto barcelonés, un eslabón más de una agotadora gira que lo lleva por diferentes rincones europeos.
Cuando todos estaban sobre el escenario, resultaba imposible que no terminaran apilotonados. Cinco guitarristas, un bajista, dos teclistas, un batería y un percusionista, una corista, dos o tres vocalistas masculinos, tres metales y, claro, el maestro Clinton ejerciendo de impresionante maestro de ceremonias. Tocaron durante más de tres horas , y cuando pararon en seco nadie tenía fuerzas para pedir un bis. No por desidia, sino por puro agotamiento. Clinton y sus músicos se entregaron y disfrutaron tanto sirviendo su imparable mezcla de rock eléctrico, funk, sicodelia y algún toque de rap y gospel que el público terminó agotado.
Fue otra noche memorable, trufada de auténticas gemas del repertorio clintoniano, como Cosmic slopp, Maggot brain, One nation under a groove y Give up the funk (Tear the roof pff the sucker). Memorable por los ritmos imparables, las densas atmósferas, los juegos de instrumentos de viento, la energía de Clinton, la calidad de los vocalistas y, sobre todo, el compenetrado entramado de guitarras, donde brillaron dos de los más antiguos compinches de Clinton, Michael Hampton, con la cabeza envuelta en una toalla, y Gary Shider, ataviado siempre con un grandioso pañal de bebé.
Porque, además de excelentes músicos, la banda de Clinton hace honor a su imaginación a la hora de vestirse: un vocalista parecía la viva imagen de James Brown de joven, otro de los guitarras lució una especie de falda escocesa, y el propio Clinton no fue menos, con su melena de colores y una túnica.
Son originales en todo."

i un enllaç d'aquest del 2006.

La meva crítica, favorable, aquí, en forma de vídeo penjat a Youtube.
I un altre dia parlem d'Erykah Badu.